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lunes, 2 de abril de 2018

ES USTED UNO DE ESOS…?

Cuando leí este artículo titulado ¿Subordinados incompetentes? Quizá usted no es tan buen jefe”[1], se me vino a la cabeza la escena que me comentó un extensionista hace algunos años. Me dijo: “Trabajaba como técnico de campo –extensionista y asistente técnico- de un cultivo muy importante en la región. Observé que un agricultor había introducido una práctica muy particular, acorde con su topografía y las condiciones propias de su finca. Los resultados eran excelentes!.

Algunos vecinos empezaron a replicar las misma tecnología pues les facilitaba muchas de las labores y le disminuía costos de muchas labores. Al ver esa acogida –me dijo- empecé a hacer unas pequeñas giras con agricultores de otras partes más alejadas. Los transportaba en mi campero.

“Un dia, -siguió comentándome- los agricultores de una zona me pidieron que hiciéramos una gira. Como no podía transportarlos en mi campero, pedí autorización a mi jefe para hacer el correspondiente gasto y contratar un vehículo para 30 personas.


 ibrehttps://dosrcompany.wordpress.com/2013/10/29/etiopia-2013/

Después de varios días sin obtener respuesta, aproveché una reunión del grupo con él para recordarle mi petición. Me hizo varias preguntas técnicas sobre esa práctica; me hizo revisar las investigaciones que el Centro de investigaciones había producido sobre el tema. Y, al no encontrar un trabajo específico sobre esa labor, me respondió: “no puedo autorizar ese gasto porque esa recomendación no está avalada científicamente por el centro de investigaciones”! –Pero si los agricultores lo están haciendo con buenos resultados!; además los costos de fertilización y demás prácticas se reducen!!!. No valieron mis argumentos frente a su posición de jefe-científico!!!”. Desde entonces me he limitado a hacer lo que me dicen que haga: reuniones, días de campo…¿para qué me esfuerzo? –terminó diciéndome mi colega, muy desmotivado.

Es usted uno de esos jefes: pegados a la ciencia y alejados de la realidad del productor? Olvídelo!, dice Ernesto Sirolli[2]

Sabe observar? Sabe escuchar a sus subalternos?  “A un gran error de los subordinados, peor el error del jefe”, dice el artículo mencionado arriba.

Y si usted es un subalterno, se deja desmotivar por ese tipo de jefes? Conoce la Misión de su empresa, de su organización? Recuerde que usted está para cumplir la Misión, la Visión, no para obedecer el capricho de su jefe, si él no está alineado con esa Misión, si no por su orgullo.

De quien puede venir las soluciones? De la Universidad? Del gobierno?
Un grupo de científicos fueron invitados en 1860 a debatir el futuro de la ciudad de Nueva York. La conclusión unánime fue: la ciudad de Nueva York no existiría en 100 años, porque si la tasa de crecimiento se mantiene como en la actualidad, para la movilidad de esa se necesitarán seis millones de caballos, y el estiércol de esos animales anegaría la ciudad creando un serio problema de salud. Cuarenta años más tarde, un emprendedor, Henry Ford, dio solución al problema con el automóvil.


No estará la solución de muchos problemas técnicos en quienes los sufren? En los productores? Es cuestión de abrir los ojos y saber observar.



  






[1] Juan Manuel Parra. Revista Dinero. Marzo 15 de 2018

[2] TED. https://www.ted.com/talks/ernesto_sirolli_want_to_help_someone_shut_up_and_listen?language=es

miércoles, 14 de marzo de 2018

A MAS transferencia… MAS adopción?

Desde hace muchos años soy amigo de un gran extensionista, a quien conocí en unos cursos de Extensión rural. Es un apasionado por el campo, por los productores agrícolas, pecuarios, forestales. Ha trabajado en distintas partes del país y ha compartido sus experiencias con otros extensionistas. Somos buenos amigos y con cierta frecuencia nos comunicamos.

En una ocasión me comentaba que en casi todos los cursos de capacitación en extensión rural a los que ha asistido, la mayor parte del tiempo se le dedica a la difusión de tecnologías, a las metodologías de enseñanza de técnicas para incrementar la productividad de las explotaciones agrícolas o pecuarias. Me decía que los recursos destinados a los proyectos productivos tenían una gran exigencia en incluir el componente de transferencia tecnológica.

Le manifesté que también veía esa obligatoriedad! Me interrumpió para hacerme caer en cuenta que se insiste demasiado en realizar “parcelas demostrativas” “días de campo” “visitas” y otros eventos sobre prácticas que ya los productores conocen. Al menos ya las saben. El jefe en una ocasión, me obligó –dijo- a adelantar unas parcelas demostrativas sobre fertilización en una zona en la que poco uso se hacía de este insumo. Le argumenté que si no fertilizaban no era por falta de conocimiento sino por otras circunstancias diferentes al conocimiento técnico, que sería bueno investigar. Por poco me pega!

 Foto libre tomada de la web

A los directores de programas –continuó- les parece que dándoles estos insumos y “haciendo más de lo mismo” es la mejor manera de “hacer que la gente haga”. Para la entrega de fertilizantes y otros insumos se les pide a los extensionistas que dicten una charla sobre lo que se les entrega. ¡Y al año siguiente los productores vuelven a solicitar lo mismo como condición para mejorar la productividad! Muchas personas, de arriba, directores y jefes, creen que a mayor difusión mayor adopción! Y eso no es cierto.

Es que “lo que es solo resultado de la instrucción y el ejemplo, no se incorpora al mismo ser sino que sigue ajeno a su verdadera naturaleza; no lo ejecuta con energías sino solo con actitud mecánica” decía Guillermo de Humbolt, me lo gritó mi interlocutor.

Mire -me advirtió mi colega extensionista- haga este ensayo: antes de realizar un dia de campo, de dictar una charla, de un curso corto, o de cualquier evento, pregúntele a los productores si ya saben o conocen del tema que usted va a tratar. Yo lo he hecho. La respuesta general es que ya lo saben. Entonces, ¿por qué no lo hacen, o lo hacen a medias? –les vuelvo a preguntar. Surgen muchas respuestas, entre ellas las de tipo paternalista: “no me han dado los insumos”. “ya no hay ayudas para …”, etc, etc. Y si usted es hábil en preguntar llegará a identificar la o las verdaderas razones (no pretextos) para no adoptar.

-Se acuerda usted el programa de seguridad alimentaria, de hace algunos años? -me preguntó. Haga memoria de todos los eventos que se hacían: reuniones, demostraciones de método, entrega de aves, de semillas, de malla para el encierro del espacio para la huerta…. en fin. Salga ahora al campo y cerciórese de cuantas fincas beneficiarias de ese programa tienen siquiera una huerta casera…




-¿Qué recomienda usted, entonces? -fue mi pregunta.

-Una re-visión del sistema de extensión rural. Menos difusión, más comprensión, más investigación de tipo social. Fue su respuesta.

Eso no es fácil –le dije. -No estamos formados para ese tipo de trabajo. Eso no se enseña ni se aprende. Se vive!

No es necesario saber mucho, sino sentir mucho, concluyó.




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