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lunes, 15 de octubre de 2018

ES HORA DE FORMAR A LOS EXTENSIONISTAS EN…



Una grata reunión.
Hace ya algunas semanas sostuve una reunión con dos profesionales de una entidad gubernamental, integrantes de una mesa de trabajo. Esa mesa la conformaban cerca de diez profesionales de dos entidades más, según información de los visitantes. El propósito de esa mesa -según me comentaron- es la de diseñar el tipo de formación y capacitación que deben recibir los extensionistas del país, de acuerdo con la Ley 1876 de 2017. 

Para mi fue muy grato este encuentro; me gusta discutir este tema y exponer lo que siento sobre el mismo: la formación y capacitación de extensionistas y asistentes técnicos.   Nuestro encuentro fue corto, de diez a doce del mediodía; lo suficiente como para una buena motivación y para quedarnos con algunas inquietudes sobre la orientación que se quiere dar a esta gran misión, de gran impacto en el desarrollo agropecuario en función del desarrollo rural del país.

Lo que habían hecho hasta ese día.
Iniciamos escuchando sus inquietudes y comentando sobre lo que habían adelantado hasta ese momento. Me entregaron un documento en con el resumen de los hechos relevantes de sus reuniones celebradas previamente. Se destacaba que se habían reunido con entidades gremiales e instituciones que han tenido experiencias en trabajos de extensión y capacitación a nivel nacional y regional. Normas, protocolos, planes de entrenamiento, referencias bibliográficas y un gran listado de “temas de capacitación” habían sido seleccionadas;muchas de ellas como conclusión de las entrevistas con los responsables de las capacitaciones en esas entidades.

Mi exposición.
En un brevísimo tiempo les presenté mis apreciaciones acerca del porqué considero que es el momento oportuno, único y de gran impacto, desarrollar un programa de formación y capacitación de los extensionistas del país, empezando por los capacitadores de esos extensionistas. 

Haciendo un breve repaso del origen de la extensión en el mundo y las razones de su éxito en esos países, llegamos a considerar algunos factores del relativo éxito del mismo en unas entidades de nuestro país; y del fracaso en otros ámbitos; apreciaciones, por demás, sustentadas por Polan Lacki, ex-funcionario de la FAO. (Ver mi entrevista a Polan Lacki. https://www.youtube.com/watch?v=uooB9FoSJHw).



Las habilidades básicas.
La conclusión a la que he llegado, después de varios años de trabajo en campo y de capacitar a extensionistas de varias entidades, es la siguiente:

.- No se trata de “entrenar” sino de “formar” extensionistas. Esto implica, en primer lugar, adoptar unas actitudes y comportamientos acordes con una ética profesionala toda prueba, que dignifique al profesional de campo y sea ejemplo que contagie el entorno en el que trabaja; en el familiar, laboral y social-comunitario.


En segundo lugar, inducir al profesional de campo a que adquiera y desarrolle estas tres habilidades básicas, fundamentales, para el éxito en su desempeño:

a)   Habilidades gerenciales.Es decir, tener claridad en la visión de futuro, de los resultados esperados, en el impacto económico, social, ambiental, sostenibles en el tiempo. Se requiere –por lo tanto- saber elaborar y monitorear indicadores que le permitan tomar decisiones correctas y oportunas sobre los factores críticos que afectan los resultados.
b)   Habilidades de persuasión.Una comunicación efectiva y eficaz que motive, que inspire, que provoque la acción. La escucha empática. El uso de las preguntas que inciten a los productores a la reflexión y a obtener respuestas propias, acordes con sus propias circunstancias. Menos afirmaciones más interrogaciones!.
c)   Habilidades de liderazgo.Cómo ser un profesional-líder que movilice otros líderes. Cómo identificar y potenciar ese liderazgo rural encaminado a la solución de sus propios problemas locales. Cómo trabajar con líderes. Cómo encender antorchas antes que llenar las mentes con conocimientos”, parodiando al humanista François Rabelais.


Al terminar mi charla con estos ilustres visitantes comentaron entre sí, palabras más palabras menos: “parece que por donde vamos nos estamos desviando de esto que acabamos de escuchar aquí …”

Dias más tarde, en entrevista con un directivo de la Agencia de Desarrollo Rural, me preguntó cual sería un temario y el tiempo necesario para un taller de capacitación básica. Mi respuesta fue clara: al menos cuarenta horas, presenciales, con un espacio para practices y unas actividades de aplicación en las respectivas de trabajo. Adicionalamente, vendría un acompañamiento on line, por tres meses para las inquietudes que surjan en campo. 







domingo, 30 de septiembre de 2018

MASLOW EN EXTENSION RURAL?



Durante el receso de la mañana para el refrigerio en el taller de Liderazgo rural, con jóvenes rurales de la zona cafetera de Caldas, Risaralda y Antioquia principalmente, se me acercaron tres de ellos  para preguntarme cómo se podría llegar mejor a las personas para motivarlas y lograr los propósitos de los proyectos que se adelantan con ellos.


El taller había versado fundamentalmente en el reconocimiento del valor de cada uno de los líderes como personas y la  importancia  de ese mismo reconocimiento de los integrantes de una comunidad. Les hablé de Manfred Max Neef con su teoría del “Desarrollo a escala humana”; y  pronto pasé a hablarles de Maslow y su famosa pirámide de necesidades. Rápidamente les hice la siguiente figura en el tablero y comencé a explicarles cada una de esas necesidades del hombre.    




Les fui comentando a los tres jóvenes cada una de las distintas necesidades y cómo estas influyen en las motivaciones de las personas, en sus decisiones.

Y eso qué tiene que ver con la Extensión rural? – preguntó uno de ellos.
¿Qué pretende usted cuando hace recomendaciones técnicas? – le repliqué.
-Pues que incremente sus ingresos, fue su respuesta.
-¿ Y a cual necesidad está apuntando con  esa intencionalidad?
-Mmmm… se quedó pensativo; y entendieron todos los presentes en ese grupito, que, como se está llevando a cabo la Extensión agropecuaria solo se dirige a satisfacer las necesidades básicas o primarias. Las  demás se quedan por  fuera.
La reflexión final fue…
La Extensión rural solo está pretendiendo lograr desarrollo rural trabajando solamente en la base de esa pirámide; pero que hay otras, más importantes, de más impacto en las personas y en la comunidad, como la satisfacción de las  necesidades de tipo gregario; y aún más, las  que propician el desarrollo y fortalecimiento del autoestima.
Vale decir, las necesidades superiores no se están cubriendo, se les desestima o no son importantes para las actividades de las organizaciones que  adelantan programas de Extensión rural.
Algunos  comentarios en las evaluaciones del taller hicieron mención de la importancia de haber destacado este tema para el desarrollo del potencial del líder y de las personas que lo siguen.

Será aplicable la teoría de A. Maslow en Liderazgo y Extensión Rural?

sábado, 15 de septiembre de 2018

¿SERA HORA DE HACER UNA REINGENIERIA EN LA EXTENSION RURAL?




Lo que explicaba el conferencista.
En una reciente exposición un conferencista explicaba la Extensión rural desde una perspectiva sistémica.  Desarrollaba con gran detalle los distintos componentes de un sistema, concluyendo que esta actividad es un gran proceso, pues tiene como fin el Desarrollo Rural. Por lo tanto, que, el resultado final, el desarrollo rural, debe tener unos indicadores para poder verificar si el proceso está logrando esos fines y cómo lo está haciendo.

Uno de los asistentes interrogó sobre cuales eran esos indicadores. La respuesta fue dirigida a las variables que se deben tener en cuenta para medir el efecto de las acciones del proceso. El conferencista mencionó, entonces, que el desarrollo rural lo concebía como la interacción de dos grandes subsistemas, el social y el biofísico.

Cual es el papel del servicio de extensión dentro de ese enfoque?, -preguntó uno de los sociólogos, asistentes.
El equipo de extensión debe gerenciar el proceso -fue la respuesta del expositor. Por lo tanto -continuó el profesor- el grupo de trabajo, los extensionistas, necesita identificar   las variables claves y críticas del proceso que van a incidir en el resultado, es decir, en el desarrollo rural. Estas variables difieren de una zona a otra. Son críticas en algunas de ellas. ¿No creen ustedes que el liderazgo rural es una de la variables críticas para tener en cuenta en el desarrollo rural?, concluyó el sociólogo.


Y cuáles son esas variables, según usted?
La extensión rural va más allá de la simple extensión agrícola, pecuaria, forestal, acuícola, o agropecuaria, como la llama hoy la Ley del sistema Nacional de Innovación agropecuaria, afirmó el expositor. La dimensión rural comprende los dos grandes sistemas que hemos mencionado, el biofísico y el social. En el primero es necesario considerar variables del medio ambiente, suelos, agua, bosques, uso de tecnologías degradantes o contaminantes. En el social, las variables como hogar, (las relacionadas con las que identifican las necesidades básicas insatisfechas), educación, vivienda, estado de la misma, de la batería sanitaria, y el hacinamiento crítico.

Es la oportunidad!
Después de un rato de reflexiones y discusiones del grupo sobre este tema, el de las variables e indicadores en desarrollo rural, uno de los presentes, extensionista de gran trayectoria, hizo una magistral exposición concluyendo con la siguiente afirmación. ¿No será esta, ahora, la gran oportunidad de hacer que el subsistema de Extensión Agropecuaria, de la Ley 1876, reclame su protagonismo?. ¿Se deberá demostrar que es el eje principal de todo el sistema de Innovación agropecuaria?.

Es este eje, el de extensión agropecuaria, sobre el cual deben girar los otros dos subsistemas, el de innovación y el de capacitación. La Extensión agropecuaria debe dar las directrices de acción para los otros dos subsistemas. La E.A está en contacto directo con la “clientela,  con los productores, con los problemas del campo, con las fuerzas vivas del desarrollo rural!

Ante esta exposición, y ya terminado el tiempo, el conferencista concluyó con esta pregunta:

¿SERA HORA DE HACER UNA REINGENIERIA DE LA EXTENSION AGROPECUARIA PARA ORIENTARLA HACIA LA EXTENSION RURAL?




sábado, 1 de septiembre de 2018

NO CREO QUE ESTO OCURRA AHORA. ¿USTED QUE DICE?



Estaba encargado de un programa.
Ese proyecto llevaba ya dos años de ejecución. La directora había salido a licencia de maternidad. Una de las primeras actividades, que me propuse fue la de visitar en campo los trabajos adelantados. Coordiné para hacerlo, con la Jefe nacional del PMA (Programa Mundial de Alimentos), organismo internacional que suministraba gran parte de los recursos.

Cuando llegamos a la zona, en el norte del departamento del Tolima, nos atendió la colega responsable de la microcuenca en esa región. (Me abstengo de decir su nombre). Visitamos varias construcciones de baterías sanitarias que eran uno de los objetivos del programa. 



Mi sorpresa en una finca.
En una de las pequeñas fincas, el dueño del predio nos recibió muy amablemente. Quedé sorprendido por la estupenda construcción de la batería sanitaria, (mejor que la que aparece en la foto), que contrastaba con la choza en que vivían: techo de cartón encerado, piso de tierra, dos piezas sin puertas, separadas por “cortinas” de costal. Los cerdos y las gallinas se refugiaban en el interior de la “casa”.

Pero lo que más me llamó la atención fue notar que la niña mayor de los cuatro hijos, no había ido a la escuela ese día. Le pregunté la razón. ¡El señor me contestó que la profesora de la escuela le había advertido que si la niña no iba con el uniforme no podía seguir en la escuela! Y que él no tenía el dinero para comprarle el ajuar solicitado por la profesora.

Qué entiende usted por desarrollo?
Llamé aparte a la colega y le pregunté qué entendía ella por desarrollo, que yo no podía creer que hubiera embarcado a ese señor en una obra tan costosa, -así hubiera sido con el crédito subsidiado del programa- y no hubiera tenido en cuenta las prioridades de la familia, como era la educación de esa niña y el mejoramiento de la vivienda. Me respondió que ella estaba buscando cumplir la meta que le habían asignado.

A la hora del almuerzo llegó el Ing. Agrónomo, extensionista, invitado por el dueño de la finca. Nos saludó y luego y me invitó a que visitara el cultivo de la finca. Ya en el lote me comentó los pormenores del mismo: el área sembrada, la edad, la densidad, la variedad. Le hice la observación que lo veía un poco enmalezado y escaso de fertilizante. Ante esta observación el extensionista me advirtió que el finquero no pudo acceder al crédito que él le había planificado para esas labores por cuanto la capacidad de pago la había copado el crédito para la batería sanitaria.

Una corta tertulia.
Ya en el pueblo, de regreso a Bogotá, hicimos una pequeña reunión en una cafetería. Les hice la observación ante la jefe nacional del PMA de mi posición sobre el concepto de desarrollo. Les dije que no entendía cómo embarcaron a un pobre productor en unos créditos y en una obra tan costosa cuando no tenía para el uniforme de la niña. Que cuales eran las prioridades de unos programas que, supuestamente van a ayudar al productor del sector agropecuario. En fin, hicimos una buena sesión crítica de lo observado en esas visitas.

¿Usted, apreciado colega, qué comentario tiene sobre esta escena?!Tres entidades disputándose el mismo ¨cliente¨ para poder cumplir las metas de sus programas, a expensas del bienestar del productor! La maestra, el extensionista y la colega del programa ambiental!

¡Y dos de ellas de la misma entidad!

¡No creo que esto ocurra en este tiempo! O, ¿sí?
¿Usted qué opina?

viernes, 17 de agosto de 2018

¿PARA QUE QUIERE QUE SIGAN EN EL CAMPO?



Con cierta frecuencia conversábamos con el director ejecutivo regional de un gremio[1]el tema de los jóvenes del campo. El era partidario de lo que se llamaba el “relevo generacional”, en razón a la creciente edad promedio de los productores de café; fenómeno generalizado en todo el campo colombiano. Solía otorgarles beca de estudio solo a los jóvenes bachilleres, hijos de caficultores, que deseaban estudiar Agronomía. 

No compartía yo esa posición.
Le discutía que no compartía eso del ¨relevo generacional¨ así como se pretendía llevar a cabo, porque: 

a)   Consideraba que era limitar a esa juventud a una única opción de vida, la vida rural agropecuaria. 
b)   Se repetiría con los muchachos el mismo modelo productivo que por años se le ha venido transfiriendo a todos los productores desde la institucionalidad.
c)   Se desconocían los talentos para otras actividades económicas y artísticas.

Es un problema serio, pero… 
Esta preocupación que cobija a casi todas las organizaciones y entidades oficiales desde el nivel nacional, pasando por el departamental hasta llegar a los municipios, y que se analiza en todos los gremios, en las ONG’s, en las empresas privadas, casi siempre desemboca en ofrecer incentivos para que los jóvenes se queden en el campo.  Casi todos desde una perspectiva paternalista. Fundaciones como Fundejur (Fundacion para la juventud rural), y proyectos como los de darles en comodato predios para que los cultiven, no han tenido los éxitos esperados. Ha habido un gran esfuerzo económico en subsidios, no compensados con las expectativas. 

Lo que nos dice el censo de 2015.
“Las brechas entre lo urbano y lo rural se han venido ensanchando y el relevo generacional, con razón, es un temor para los productores agropecuarios. Los jóvenes se están yendo del campo, como lo mostró en 2015 el Censo Nacional Agropecuario, el tercero que se ha hecho en la historia del país. La juventud migra en busca de mejores oportunidades: educación, trabajo, bienes y servicios públicos y básicos” (El Espectador Agosto 10 de 2017). El problema del envejecimiento de los productores es dramático, ciertamente.

Usted, extensionista y Asistente técnico, empiece por observar los talentos.
Una propuesta sugerida por un experto, apunta a que el extensionista y los trabajadores de campo deberían aprender a identificar, apreciar y valorar los talentos de los jóvenes, para motivarlos a ellos y a sus padres a desarrollarlos en los centros educativos adecuados; no necesaria ni exclusivamente orientándolos a la actividad agropecuaria. Y para lograr ese ¨descubrimiento¨ se requería darle a los técnicos una capacitación sociológica y motivacional en ese sentido.



Mario Alonso Puig, en una de sus videoconferencias, demuestra que “hay grandeza en todo ser humano”. Trae el caso del joven Ben Carson, un afrodescendiente a quien todos sus compañeros tenían por tonto. Sin embargo, el profesor logró engrandecer su autoestima, generar una autoconfianza a tal punto que llegó a ser un neurocirujano muy destacado. 

¡Cuantos casos similares hay en su zona de trabajo o en sus alrededores! 
Considero que lo importante es que esos jóvenes tengan oportunidades para que desarrollen sus talentos y habilidades y, posteriormente, sí regresen al campo con nuevas visiones, con una mentalidad diferente, empresarial. Ejemplos tenemos de empresarios de origen campesino que, una vez profesionales, han regresado al campo para nuevas mentalidades.


¿Me puede responder la pregunta inicial?
Usted, extensionista, asistente técnico, ¿para qué quiere que esos jóvenes se queden el campo?

¿Será para repetirles la misma enseñanza técnica que por años usted le ha venido dando a sus padres y que los hijos ya la conocen?



[1]Con el Ing. Agrónomo Gonzalo medina P. (q.e.p.d), director ejecutivo del Comitéde cafeteros del Huila

sábado, 4 de agosto de 2018

¿SERA QUE ESTAMOS BUSCANDO LA LLAVE DONDE TENEMOS LUZ?

Talvez usted conoce esta vieja historia sufí en la que se cuenta que un hombre al llegar a la casa a altas horas de la noche no encontraba la llave para abrir la puerta. Todo el vecindario estaba oscuro, salvo un lugar cerca de su casa gracias a un gran farol del alumbrado público. Pasó un policía y al verlo preocupado buscando en el piso le preguntó qué buscaba.

–“La llave de la puerta de mi casa. Estoy cansado y necesito bañarme y descansar”, repuso el interrogado. El policía alumbró con su linterna el lugar en donde ese hombre buscaba para colaborarle en su apuro. Después de un rato de inútiles esfuerzos, al policía se le ocurrió preguntarle a aquel angustiado buscador. 

-“Sabe en donde se le perdió la llave?”

-“Allá en ese lugar, respondió” –señalando un lugar cercano, muy oscuro.

-“Y, entonces, por qué la busca aquí?” – le replicó el policía.

-“Es que aquí hay luz … y allá está muy oscuro…!, -fue la respuesta.

Figura tomada de blog.holaluz.com

¿Será suficiente la luz” técnica que creemos tener?
La luz de la agronomía, de la zootecnia, de la veterinaria, de lo forestal, es decir, de las ciencias agrarias. Esas son las luces que hemos recibido en la Universidad o en los cursos de Extensión rural y agropecuaria. Y le agregamos más y más. Más días de campo, reuniones, demostraciones, giras, etc. Más de lo mismo!

¿Esas luces técnicas serán las únicas? ¿Serán suficientes? ¿Cómo llegar al lado oscuro de las personas de las zonas rurales?

¿Cuentan las emociones?
Dos científicos sociales (Fredirckson y Losada)[1]desarrollaron un experimento para analizar la importancia de las emociones positivas y negativas en el bienestar general, compuesto por 33 elementos. Durante cuatro semanas cada participante registró sus emociones positivas y negativas. Los investigadores calcularon la proporción de esas emociones y las compararon con la puntuación otorgada por los participantes a la medida de su bienestar.

Los investigadores descubrieron que los que tenían un equilibrio equitativo, es decir 1 a 1, de emociones positivas y negativas, su bienestar era casi similar a los que tenían emociones básicamente negativas. Igual resultado se dio con los de la proporción 2 a 1. Pero cuando las emociones positivas superaban a las negativas en proporción de 3 a 1 (es decir por cada tres casos que sienten gratitud, interés o satisfacción, solo experimentaban un caso de ira, culpabilidad, rencor, o culpabilidad), la gente, en general prosperaba. Los investigadores también descubrieron que esa proporcionalidad tenía un límite, pues cuando superaba 11 a 1, las emociones positivas comenzaban a hacer más mal que bien. 

Le sugiero hacer este ejercicio.
Cuando visite a un productor, dedíquele un poquito de tiempo. Motívelo a que exprese sus emociones tanto positivas como negativas. Calcule la proporcionalidad de las primeras con relación a las segundas. Al final de la visita observe la actitud frente a su recomendación técnica del día. 

¿Contribuyó usted con esa visita en el desarrollo personal? Si lo ha logrado en esa usted está ayudando a encontrar la llave para ese productor. Felicitaciones.

Si no, no se desanime. Hágalo en la siguiente. Exitos.





[1]Citado por Daniel H. Pink. Vender es humano.

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