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martes, 12 de diciembre de 2017

¿HAY MUJERES RURALES, LIDERES?.

Qué gran experiencia!
Me invitaron a orientar unos procesos de liderazgo femenino con grupos de mujeres rurales, caficultoras, del departamento de Caldas. Participaron ciento veinte en cuatro grupos de treinta cada uno. Representantes de las quinientos integrantes de las cuatro regiones.

La Musicoterapia organizacional dirigida por un experto en el tema (como quiera que ya lo ha hecho con empresas del sector petrolero y otras de la industria); y una mayéutica práctica fueron –en el fondo- las metodologías aplicadas en el desarrollo.

Escenario inspirador.
Montañas y poblados; culturas y paisajes; cafetales en faldas de una geografía empinada y cuatro regiones diferentes de Caldas.

Es en este escenario en el que se enmarca un especial encuentro: unos talleres de consolidación del liderazgo con mujeres caficultoras, con el lema “Liderar para crecer”.


Mujeres asociadas en grupos que luchan por hacer patria, que cultivan el grano añorando esperanzas. Son las caficultoras de Caldas, asociadas en grupos, que expresan sus deseos de superarse, y buscan afanosas llegar a ser empresarias.

No importa el color, la etnia, la edad, o la raza. Todas a una comparten enseñanzas. “Liderar para crecer” fue lema y semblanza, en cuatro regiones, y en cuatro jornadas. Norte y Oriente, Centro y Occidente, fueron los marcos de esta gran temática.

No fue ni un taller más.
Ni una reunión más. Así lo comentaron.
Fue el encuentro para descubrir si se sabe escuchar, si se sabe expresar; y cómo ejercer liderazgo para poder mejorar. Liderazgo femenino, de raza pujante, decidido y firme, que hay que empoderar.

Los instrumentos musicales, y las notas arrancadas sin mayor entrenamiento que la natural espontaneidad, hicieron vibrar las fibras sensibles de fervor y ansiedad, traducidos en deseos de un mejor vivir, y el fortalecimiento de la comunidad.


Los dos facilitadores: un joven animoso, músico talentoso y experto en Musicoterapia organizacional; y su padre, Ingeniero  de campo, extensionista de vasta experticia en el tema social, orientaron las actividades con guías escritas, adaptadas a cada grupo local.


Reflexiones, no charlas, sobre temas de autoconocimiento y el de los demás; así como los hechos que hacen al grupo la unidad valorar, surgieron de técnicas como dibujos proyectivos con su explicación individual y grupal. En lesos mismos se plasman los problemas y vicios que harían al grupo surgir o fallar.

Ya había un terreno fértil.
Los trabajos de acompañamiento y talleres de años atrás, realizados por las profesionales que a ellas acompañan, ya muestran sus frutos. Ya hay madurez!. Solo resta darles más autonomía, como la cometa que pide cuerda para alzar vuelo y remontarse en la lejanía.

Los mejores deseos y augurios por el fortalecimiento esos grupos de mujeres y el florecimiento de nuevos, con mujeres emprendedoras, enérgicas y entusiastas!.

Qué gran experiencia! Motivante y motivadora para todos, participantes y facilitadores.









miércoles, 29 de noviembre de 2017

NO MAS ESAS “REUNIONES DE TRABAJO” IMPRODUCTIVAS… Y JARTAS!






En varias ocasiones he tenido podido de observar -más que participar- algunas reuniones de grupos de extensionistas de algunas entidades del sector oficial y del sector privado-gremial. La sensación es la misma: por un lado, relax por no tener que salir al campo y de poder compartir con amigos y colegas; y por otro lado, la ocasión para largas discusiones en temas muy variados (desde la tabla de clasificación de los partidos de football hasta de la política actual), temas que se salen del “orden del dia”. Además de los “ya que’s”, “ya que están reunidos”. Los colegas de insumos agrícolas, de los bancos comerciales, de seguros, de cooperativas, de maquinaria agrícola, etc, etc, aprovechan la ocasión para “en cinco minutos nada más dar una muy breve información actualizada sobre…”.

No deja de ser importante toda esta instrucción adicional. Sin embargo, el objetivo mismo, central, de la reunión, se desvía. El encuentro se vuelve -con mucha frecuencia- tediosamente prolongado, en ocasiones hasta altas horas de la noche. Es justo ese abuso? Esa misma estructura se repite cada vez que se encuentra todo el equipo de extensión, que es, por lo general, una vez al mes.


El cansancio social.[1]

Maximilian Ringelmann, un ingeniero francés, en 1913 descubrió que el rendimiento de dos caballos de tiro, enganchados juntos a un carruaje no es el doble al de un único caballo. Sorprendido por este resultado amplió la investigación a la gente. Hizo que varias personas tiraran de una cuerda; y encontró que:

a)    Una persona, cuando halaba en pareja, invertía el 93% del esfuerzo de cuando trabajaba sola.
b)    Si era en grupo de tres, el 85%;
c)    Y si era en grupo de ocho, su esfuerzo era tan solo el 49%.





La ciencia denomina a esto “pereza social”. Se presenta no solo en el rendimiento físico. Tambien en el campo mental, por ejemplo en las reuniones. Cuanto mayor es el grupo, más débil es la participación individual, hasta que el rendimiento de un determinado tamaño de grupo alcanza un nivel en el que ya no puede bajar más.

En el grupo no solo se oculta el rendimiento individual sino también la responsabilidad. En el grupo se asumen mayores riesgos que a nivel individual, es cierto. Y si hay fracasos, “todos tenemos la culpa”.

Las investigaciones de Max Ringelmann fueron publicadas en 1913  demostrando que el esfuerzo colectivo de los equipos, no llega sino a la mitad de la sumatoria de los esfuerzos individuales, contrario a la creencia común de que “la unión hace la fuerza”.

Para motivar a los miembros de un equipo, es recomendable hacer que el desempeño individual sea identificable, ya sea que formen o no parte de un equipo. Las personas realizan un mayor esfuerzo cuando su producción es identificable de manera individual.

El ocio social se hace presente, de tal forma que la tendencia de las personas es a realizar el menor esfuerzo. En una meta en común cada individuo -por lo general- se ampara en el resultado del equipo.

De allí la importancia de tener la claridad de cuál es el aporte individual dentro de la meta grupal, concluye Ringelmann.


Algunas sugerencias para evitar la pereza social y facilitar la plena participación.

  1. Comparta con anticipación -no la víspera- la agenda de la reunión, con los anexos y el material que se va a discutir.

  1.  En lo posible evite que se presenten los “ya que’s” .

  1. Si el grupo de participantes es numeroso (por ejemplo, más de 12 integrantes, haga que cada uno presente su opinión sobre el tema del punto que se esté tratando, pero de manera individual y por escrito, en media página.

  1. Posteriormente, haga que se reunan en subgrupos de tres. Cada uno leerá su aporte a los otros dos. El grupo lo analizará y uno de los tres lo expondrá ante todos. Así con cada subgrupo.

  1. La decisión consensuada dentro del grupo (nó por mayoria) sobre el tema será la tenida la acogida para aplicarla.

  1. Si se acostumbra a elaborar un acta, la persona encargada la irá redactando durante la jornada. Se leerá al finalizar la reunión para asegurarse que contiene lo esencial de la misma.

Un criterio para definir el nivel de consenso.

Para cada uno de los puntos que se desee someter a la aceptación del grupo, se pide que se califique de 1 a 5, siendo 1, “muy importante”, 2, “importante”; 3, “medianamente importante”; 4, “poco importante”; 5; “sin importancia alguna”. U otra denominación similar, como: 1, “completamente de acuerdo”. 2. “de acuerdo” 3, “indiferente”. 4. “desacuerdo”. 5. “rechazo”.

Luego se calcula el porcentaje de los valores que coincidieron. Si el porcentaje es >= 60% se estima que hay un buen nivel de consenso.

Ejemplo; En el grupo hay 15 participantes. Para un tema específico (por decir algo, obsequiar semillas o cualquier otro insumo a los productores).

 3 de los asistentes lo calificaron con el número 1, es decir, que es “muy importante” dar esos subsidios.

10 lo calificaron con el número 2, es decir “importante”.

1, le dio la calificación 4, “poco importante”.

1, dijo que “no tenía importancia alguna”.

El nivel de consenso para esta decisión sería: (10/15)X100= 67%. Existe un buen nivel de consenso sobre el tema de obsequiar insumos. Para el caso, es importante”.


Si las reuniones se hacen de una manera técnica, se respeta el tiempo de los miembros del equipo, y son más productivas.














[1] Rolf Dobelli. La pereza social. En El arte de pensar. Edición Kindle. 2016.

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